Sustituciones que funcionan
Pedí pata vacuna; el osobuco no reproduce su textura. Si sólo conseguís patas de cerdo, preparás otro guiso y cambia el tiempo: no se intercambian automáticamente.
Una olla lenta de textura gelatinosa, con tomate y pimentón: huesos fuera antes de servir.
Una olla lenta de textura gelatinosa, con tomate y pimentón: huesos fuera antes de servir.
Los huesos quedan fuera del plato.

Las patitas de vaca figuran entre los platos de San Luis en las reseñas gastronómicas cuyanas. Su atractivo está en la cocción prolongada y la textura del tejido rico en colágeno.
Los pesos de verduras y fruta se entienden limpios salvo indicación contraria. Medí las cantidades con el selector; conservá el tamaño de las piezas y cociná en más recipientes al duplicar.
Olla de 6–7 litros para la tanda base, espumadera, colador fino y una segunda cacerola para la salsa. Doble cantidad requiere dos ollas.
Prepará los ingredientes y seguí el ritmo de la receta. El modo cocina te acompaña de a un paso.
Vas a usar: Patas comerciales limpias, cebolla y laurel.
Pedí patas ya peladas, limpias y cortadas con sierra. Inspeccioná y retirales astillas sueltas; no intentes cortar los huesos en casa.
Ponelas en olla grande con agua, cebolla partida y laurel. El agua debe cubrirlas unos dos centímetros: añadí lo necesario según la forma de la olla.
Vas a usar: Olla cubierta de agua.
Llevá a hervor y retirale la espuma. Bajá el fuego, tapá parcialmente y cociná hasta que los tejidos se separen de los huesos con facilidad.
Revisá cada cuarenta minutos y reponé agua caliente para mantener cubierto. No fuerces el tiempo: algunas piezas necesitan bastante más cocción.
Vas a usar: Patas tiernas y caldo.
Retirá con espumadera. Cuando puedas manipularlas sin quemarte, separá todos los huesos y cartílagos duros. Cortá los tejidos tiernos en bocados.
Colá el caldo por malla fina para retener astillas. Reservá 400 ml para la salsa; el rendimiento comestible varía según las piezas.
Vas a usar: Ingredientes de salsa y caldo reservado.
Rehogá cebolla en aceite diez minutos. Añadí ajo y pimentón, remové treinta segundos y sumá tomate, ají y sal.
Agregá los bocados de pata y el caldo colado. Cociná destapado unos veinte minutos, removiendo con cuidado, hasta que la salsa abrace los trozos.
Vas a usar: Perejil.
Apagá y dejá reposar diez minutos. Agregá el perejil y serví bien caliente.
Revisá una última vez que no haya huesitos; el guiso se afirmará como gelatina cuando se enfríe, y vuelve a aflojarse al calentarlo.
Pedí pata vacuna; el osobuco no reproduce su textura. Si sólo conseguís patas de cerdo, preparás otro guiso y cambia el tiempo: no se intercambian automáticamente.
Criterio editorial: Cuyo reúne Mendoza, San Juan y San Luis; este capítulo incorpora La Rioja en el sentido cultural de Nuevo Cuyo, reconociendo sus vínculos gastronómicos con el NOA. Las cocinas provinciales no tienen fronteras rígidas.
Refrigerá dentro de las 2 horas de cocinado, en recipientes bajos, a 4 °C o menos; consumí en 3–4 días. Recalentá la porción hasta 74 °C en el centro. Podés congelar hasta 2 meses.
La pertenencia regional se documenta en Crónica. La receta es una reconstrucción de guiso de tomate; el deshuesado y caldo colado siguen la técnica de pata del picante de panza y pata de Cocineros Argentinos. No se atribuye una salsa única a toda la provincia.
Instrucciones e ilustraciones preparadas para este libro. Las medidas prácticas y las reconstrucciones están identificadas; esta edición no supone una prueba física en cocina.