El detalle que importa
Las chalas contienen la mezcla, pero no deben comprimirla.
Esta selección reúne cocinas que cruzan provincias y fronteras. La ubicación en este capítulo no atribuye un origen exclusivo.
La misma hoja que protege el choclo sirve de envoltorio. El sabor final depende de un maíz fresco y lechoso.
Paquetes de chala fresca con choclo rallado, queso y albahaca: se abren humeantes en el plato.
Las chalas contienen la mezcla, pero no deben comprimirla.

La misma hoja que protege el choclo sirve de envoltorio. El sabor final depende de un maíz fresco y lechoso.
Las cantidades se ajustan con el selector. Los tiempos y las temperaturas se mantienen; para tandas grandes, repartí entre recipientes.
Rallador o procesadora, sartén, olla ancha y chalas enteras.
Prepará los ingredientes y seguí el ritmo de la receta. El modo cocina te acompaña de a un paso.
Vas a usar: 1.200 g de granos de choclo, sus chalas y 250 g de queso.
Abrí los choclos con cuidado para conservar las hojas grandes. Lavá las chalas y sacá los pelos. Rallá los choclos sobre un bol y raspá suavemente el marlo para recuperar su leche.
Si usás granos ya separados, procesalos a pulsos: buscá una pasta rústica, no un líquido. Cortá el queso en cubitos.
Vas a usar: 250 g de cebolla, 120 g de morrón, 50 g de grasa, 4 g de pimentón y 8 g de sal.
Rehogá cebolla y morrón bien picados hasta ablandar. Retirá del fuego y sumá pimentón. Mezclá con choclo, sal y albahaca picada.
La pasta debe caer lentamente de la cuchara. Si está acuosa, cocinala unos minutos removiendo y enfriá antes de envolver.
Vas a usar: Mezcla de choclo, 250 g de queso y 24 chalas.
Superponé dos chalas por sus extremos anchos, formando una cuna. Poné una porción de mezcla y queso en el centro.
Doblá ambos laterales hacia adentro y luego los extremos, sin apretar el relleno. Atá por el centro con una tira de chala. Formá 12 paquetes.
Vas a usar: Paquetes cerrados y agua suficiente para cubrir.
Disponé una cama de chalas sobrantes en la olla. Acomodá los paquetes y cubrí con agua caliente; mantené un hervor suave, con tapa.
Abrí uno para comprobar: la masa debe estar firme pero tierna y sin sabor a maíz crudo. Escurrí y reposá cinco minutos antes de desatar.
Las chalas contienen la mezcla, pero no deben comprimirla.
Esta selección reúne cocinas que cruzan provincias y fronteras. La ubicación en este capítulo no atribuye un origen exclusivo.
Refrigerá en recipientes bajos dentro de las 2 horas de terminada la cocción (1 hora si hace más de 32 °C). Conservá a 4 °C o menos durante 3–4 días. Recalentá la porción hasta 74 °C en el centro.
Versión norteña de choclo, sofrito, queso y albahaca. Pesos de maíz, agua de cocción, sal, grasa y rendimiento desarrollados para una tanda doméstica; no reemplazar choclo fresco por polenta.
Instrucciones e ilustraciones preparadas para este libro. Las medidas prácticas y las reconstrucciones están identificadas; esta edición no supone una prueba física en cocina.