El queso que se consigue acá
Elegí un queso crema entero, firme y sin suero visible. Una marca muy fluida puede cambiar la textura. No aumentes harina a ciegas para compensar; empezá con un producto más espeso.
Cremoso, alto y sin apuro.
Queso crema, crema de leche y una base de galletitas. Conserva la fórmula de diciembre de 2025, con frutos rojos para servir.
Se hace hoy. Se disfruta mañana.

Esta vez recuperamos bastante: 900 g de queso crema, 200 g de azúcar, cuatro huevos y 200 ml de crema, más harina y vainilla. Se mantiene esa combinación, sin reemplazar la crema por crema ácida ni cambiar la cantidad de huevos.
Las cantidades se ajustan con el selector. Los tiempos y las temperaturas se mantienen; para tandas grandes, repartí entre recipientes.
Molde desmontable, papel manteca, bol, espátula, batidora opcional, rejilla y fuente para baño María. Para media receta, molde de 16–17 cm; para doble, dos de 23 cm.
Prepará los ingredientes y seguí el ritmo de la receta. El modo cocina te acompaña de a un paso.
Vas a usar: 200 g de galletitas y 90 g de manteca.
Usá un molde desmontable de 23 cm, de al menos 6 cm de alto. Poné papel manteca en la base. Calentá el horno a 160 °C, sin ventilador. Los ingredientes del relleno deben estar a temperatura ambiente, sin dejarlos afuera por horas.
Triturá las galletitas y mezclá con la manteca. Apretá sobre el fondo del molde. Horneá 10 minutos y dejá entibiar mientras preparás el relleno.
Vas a usar: 900 g de queso, 200 g de azúcar, 4 huevos, 200 ml de crema, 20 g de harina y 5 ml de vainilla.
Alisá el queso con azúcar y harina a velocidad baja. Agregá la crema y vainilla; después los huevos de a uno, mezclando apenas hasta integrar. Raspá el bol para que no queden grumos.
Volcá sobre la base. Golpeá suavemente el molde contra la mesada para liberar burbujas grandes.
Vas a usar: Horno a 160 °C y una fuente profunda con agua caliente.
Para un baño María seguro, colocá el molde desmontable dentro de otro molde entero apenas más grande; poné ambos en una fuente y agregá agua caliente hasta media altura del molde interior. Si usás aluminio en vez del segundo molde, reforzá muy bien base y uniones para evitar filtraciones.
Horneá 60–80 minutos. Empezá a revisar antes si hacés media tanda. Los bordes deben estar firmes y el centro moverse apenas como un bloque, no como líquido. Con termómetro fino, comprobá 71 °C en el centro. No esperes una superficie muy dorada.
Vas a usar: La torta dentro de su molde.
Apagá el horno y dejá la puerta entreabierta 30 minutos. Retirá con cuidado del baño y dejá unos 30 minutos más sobre rejilla. Pasá un cuchillo fino por el borde para despegarlo, sin desmoldar.
Llevá a heladera dentro de las 2 horas posteriores a terminar la cocción; no esperes que esté completamente fría sobre la mesada.
Vas a usar: 250 g de frutos rojos.
Refrigerá al menos 6 horas, mejor toda la noche. Cubrí cuando haya perdido el vapor. Desmoldá fría y pasá a una fuente.
Terminá con los frutos rojos justo antes de servir. Para cortes limpios, usá un cuchillo calentado con agua y secado entre porciones.
Elegí un queso crema entero, firme y sin suero visible. Una marca muy fluida puede cambiar la textura. No aumentes harina a ciegas para compensar; empezá con un producto más espeso.
Batir de más, pasarse de horno o enfriar bruscamente puede agrietar la superficie. Sigue siendo comestible si se cocinó y conservó correctamente; los frutos rojos disimulan pequeñas marcas.
Mantené tapado a 4 °C o menos y consumí dentro de 3–4 días. Serví frío y devolvé pronto a la heladera; no lo dejes más de 2 horas a temperatura ambiente, o 1 hora con más de 32 °C.
Podés congelar porciones sin fruta, bien envueltas, hasta 1–2 meses para conservar calidad. Descongelá en heladera.
Recuperada del 13/12/2025. Se conservaron las cantidades del relleno. El peso de galletitas y manteca, el molde, los 20 g para las dos cucharadas de harina y el enfriado son precisiones de esta edición.
Instrucciones e ilustraciones preparadas para este libro. Las medidas prácticas y las reconstrucciones están identificadas; esta edición no supone una prueba física en cocina.